El Departamento de Medio Ambiente del municipio y el Ministerio del Medio Ambiente desarrollan diversas acciones orientadas para preservar el Picaflor de Arica.
Actualmente, se estima que quedan alrededor de 350 ejemplares en la región, principalmente, en sectores comprendidos entre Arica y Tarapacá.
“El Picaflor de Arica es un picaflor más pequeño, bastante más pequeño, es el segundo picaflor más pequeño del mundo y es el ave más amenazada en Chile. Quedan alrededor de 350 individuos repartidos en los valles de la región. Es súper difícil de verlo durante el año, puesto que están dispersos y tienen lugares donde se agregan para la reproducción. Es más fácil poder avistarlo en periodo reproductivo, que es entre septiembre y noviembre de cada año”, señaló Christopher Schulbe, director (s) Servicio de la Biodiversidad de Áreas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente.
Con una longitud que fluctúa entre los siete y nueve centímetros y un peso de apenas dos a tres gramos, el Picaflor de Arica destaca por sus reducidas dimensiones. Su alimentación se basa, principalmente, en el néctar de especies de flora nativa, entre ellas el chañar y el chuve e, incluso, se alimenta de insectos que atrapa en el vuelo, por lo que la protección de estos espacios y de su vegetación constituye un elemento relevante para favorecer la supervivencia de la especie.
“Los picaflores, en general, se alimentan de néctar, por tanto, requieren de las flores, por eso, en el caso del picaflor, está sincronizada con su periodo reproductivo con la floración del chañar, que es uno de sus principales alimentos”, agregó Schulbe.
MÁS PICAFLORES
En el territorio, también es posible encontrar otras especies de picaflores, entre ellas, el Picaflor del Norte, que puede ser confundido con el Picaflor de Arica.
Entre las principales diferencias está el tamaño: el Picaflor del Norte alcanza entre 12 y 14 centímetros de longitud y se caracteriza por su largo pico negro, curvado hacia abajo.
“En Arica o en la zona costera, tenemos tres, el picaflor del Norte, Cora y Arica. Bueno, el de Cora es un picaflor que es bastante más adaptable, entonces, uno lo puede ver en la ciudad normalmente, nidificando incluso hasta los postes del alumbrado público”, precisó el profesional.
El trabajo impulsado por el municipio busca contribuir a la protección de esta pequeña ave y de los ambientes naturales que necesita para alimentarse y desarrollarse. La conservación del Picaflor de Arica requiere mantener y proteger la flora nativa de la zona, generando condiciones que permitan resguardar a una especie que forma parte del patrimonio natural del extremo norte de Chile.